sábado, 28 de enero de 2012

Eiko Ishioka (1939-2012)


Suele decirse que los famosos desaparecen en grupos de tres, aunque en esta semana andan sobrados los del mundo del cine. Al fallecimiento de Angelopoulos, se sumó la pérdida en días posteriores de grandes actores secundarios como James Farentino y Nicol Williamson, aunque la norma y leyenda urbana se rompió ayer con el fallecimiento de Eiko Ishioka, una de las más brillantes diseñadoras de vestuario que han existido en el mundo cinematográfico.


Su corta filmografía, compuesta por ocho trabajos, sirvió para reinventar el concepto que se tenía sobre la fantasía y el pasado histórico dentro de su categoría artística. Su carrera empezó tras graduarse de la Universidad Nacional de Bellas Artes y Música de Tokio, dedicándose al diseño gráfico y a la publicidad en Japón. Su primera incursión en el cine vino de la mano de Paul Schrader, que después de conocer su trabajo a través del libro Eiko by Eiko publicado en 1983, la llamó para que se encargara del diseño de Mishima, Una vida en cuatro capítulos (1985). En 1993 trabajó en el vestuario de la película Drácula de Bram Stoker, dirigida por Francis Ford Coppola. Gracias a su labor en aquella cinta obtuvo un premio Óscar en la categoría de mejor diseño de vestuario. Su trabajo, por representativo e innovador, está incluido en la colección permanente de museos de todo el mundo, incluyendo el Museo de Arte Moderno de Nueva York.


En 1992 fue seleccionada para ser miembro de la New York Art Directors Club Hall of Fame mientras seguía destacando fuera del terreno cinematográfico. En 2002 dirigió el vídeo musical de la canción Cocoon de Björk, diseñó el vestuario de la noche inaugural de los Juegos Olímpicos realizados en Pekín en 2008 y participó en la creación del vestuario de Varekai, un espectáculo del Cirque du Soleil.


No obstante, su trabajo más extenso y laborioso pudo disfrutarse a través de la filmografía del cineasta Tarsem Singh. El cineasta indio no se separó de ella desde que en 2002 la contratara para su ópera prima, La celda (The Cell). La película no era ninguna maravilla, pero el talento visual de su director se vio reforzado con los trajes de la diseñadora en un trabajo expresionista y onírico a partes iguales. La colaboración continuó con la bellísima The Fall, El sueño de Alejandría (2006), la recientemente estrenada Immortals (2011) y su carta de despedida Mirror, Mirror (2012). Esta última, adaptación del cuento de Blancanieves, servirá para consolar la pérdida de esta creadora inigualable, que afortunadamente se extralimitó en cada uno de sus trabajos con diseños barrocos, anacrónicos y sugerentes.


1 comentario:

  1. GRACIAS!!!!! AMO SU TRABAJO Y NO SABIA DE SU MUERTE , ELLA ES UNA DE MIS INSPIRACIONES MAS GRANDES, NUEVAMENTE GRACIAS X TU PUBLICACIÓN Y TU BUEN GUSTO AL CREAR CONTENIDO.

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