domingo, 8 de enero de 2012

Crítica: Sherlock Holmes: Juego de Sombras (Sherlock Holmes: Game of Shadows, 2011)



Cuando en 2008 escogieron al cineasta Guy Ritchie para aportar su estilo y particular sello a las aventuras del famoso investigador me pareció acertado. Quedaba clara la intención de renovar el mito y adaptarla a unos tiempos mucho menos complacientes con la pausa dramática. Se sembró el descontento en muchos lectores de Conan Doyle y despertó el interés de los fans de Robert Downey Jr, en estado de gracia desde que se asociara con su esposa (la productora Susan Downey) y triunfara con la divertida Iron Man (2008) de Jon Favreau.


La cosa funcionó. Arrasó en taquilla y poca coincidencia había en las opiniones de los críticos, pero el público se sorprendió con los juegos de cámaras lentas, elaboradísimas secuencias de acción y delirantes aventuras que marcaban la tónica general. Todo un ejercicio de estilo, experimental y elocuente, que pasaba por alto multitud de tópicos y se beneficiaba de una desmedida producción. Su protagonista aportó la excentricidad y Jude Law replicó con natural elegancia en esta "Buddy Movie" con malo de tebeo (el inimitable Mark Strong). Tanto el equipo artístico como técnico dejaron alto el listón y Hans Zimmer creó una banda sonora ya antológica. Si frivolizaba con los personajes, actualizaba honestamente el icono o desarrollaba una trama de "poca mecha" quedará en manos del tiempo y los expertos en el tema.


Cuatro años más tarde, como manda la tradición, toca ampliar la empresa. Con el mismo grupo de profesionales se idea una secuela que cumple con la exigencia que Hollywood impone en estos casos: más de todo. Como era de esperar se repiten las explosiones, las imágenes a cámara lenta, los juegos narrativos del director (repleto de elipsis y caprichosos saltos de guión), los anacronismos y demás excesos. Pero lo realmente importante, aquello que encuadra la trama dentro del género detectivesco no es el concepto, ni mucho menos el impecable envoltorio. Lo que obligatoriamente debe convertir este trabajo en una película de Sherlock Holmes son sus personajes y la estructura narrativa, y es en ese terreno donde la fórmula muestra más cansancio y menos motivación.


Olvídense del cine de detectives, este Juego de sombras es un film de espionaje. El guión esta estructurado por capítulos que se desarrollan en diferentes países en los que a modo de "Road Movie" se encuentran con pistas de lo más inverosímiles (tanto como sus secuencias de acción). Ningún misterio bajo la bruma londinense, esto se acerca más a un film de James Bond con fondos de París, Alemania y Suiza en cartón piedra. Los personajes se nos presentan más desdibujados y bufos que nunca (incluso prescindibles como el de Noomi Rapace), llegando Sherlock Holmes a ser objeto de burla a lomos de un poni o bajo vestimenta femenina. Los diálogos son menos elocuentes e incisivos y en último caso se multiplican referencias homosexuales que poco espacio dejan a la sutileza y mala idea del espectador.


Una verdadera pena que esta segunda parte no aporte mucho a su predecesora, porque buenas mañas no le faltan. Sigue siendo irreverente y surrealista, en ella tienen cabida un hedonismo y frivolidad que siempre divierten con humor y algo de cinismo. Holmes sigue con su maldición de verlo todo y se unen al redil el bueno de Mycroft, hermano de Sherlock interpretado con exquisitez por Stephen Fry, y un personaje tan mítico como Moriarty, interpretado por Jared Harris. Como era de esperar, este actor se queda con cada fotograma en el que sale y su personaje pone en verdaderos aprietos a Holmes en un relato que, como en la literatura, se nos antoja algo más sincero en la máquina de escribir de su narrador, James Watson. Esas y otras razones son motivo para que el público que disfrutó con la primera parte no dé la espalda a esta nueva aventura. El resto ni se molesten en ir al cine, ni en criticarla, dejen que los creativos puedan continuar la franquicia, aunque para ello deban cerrar grietas y desplegar las alas.

2 comentarios:

  1. No he visto todavía “Juego de Sombras” pero parece que las virtudes de la primera película las han disminuido y a su vez los defectos ampliados buscando un rendimiento mayor en la taquilla, y en estos casos pues lo de siempre, la avaricia rompe el saco, creyeron que tales aptitudes hicieron llevar a la gente a verla, y han hecho más numerosas esas supuestas aptitudes.

    Luego me hacen gracias los que son seguidores de Sherlock Holmes, que no lo sé si son de las películas o las novelas, que si la primera película traicionaba a Conan Doyle. Si les parece que sea lo más fiel, sentamos a Robert Downey Jr en una silla durante toda la película, y al otro dando vuelta y traduciendo los pensamientos de Holmes, y mira que bien, solo es necesario un solo plano y un decorado para hacer la película, y todos contentos. Seamos sinceros los pastiches sobre Holmes siempre han sido más importantes y entretenidos que las propias obras de Holmes.

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  2. A mí sí me gustó mucho la segunda parte de la película Sherlock Holmes, principalmente la actuación de Robert Downey Jr., quien interpreta a Holmes de una manera espectacular, en lo personal me encanta como actúa.

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