miércoles, 25 de enero de 2012

Theo Angelopoulos (1935-2012)


Ayer perdíamos a uno de los más grandes cineastas europeos. En Grecia lloran la pérdida de su amado Theo Angelopoulos, un hombre que edificó puentes entre la cultura clásica y la modernidad. Nos deja una filmografía brillante, consecuente y sostenida sobre fuertes cimientos ideológicos. Su sentido de la poesía y la temporalidad (o atemporalidad, según se mire) le convirtió en referencia casi filosófica para aquellos que buscan más allá de lo estrictamente cinematográfico. Un fatídico accidente de tráfico acabó con su vida. El director de 76 años fue atropellado por una motocicleta (conducida por un policía fuera de servicio) mientras paseaba por el barrio de Drapetsona (Atenas) buscando localizaciones para su nueva película El otro mar.

Angelopoulos, estudió Derecho en Atenas (1953-1957) e ingresó en La Sorbona de parís, Universidad que  pronto abandonó para estudiar en el IDHEC (Instituto de Altos Estudios de Cinematografía). En la capital francesa hace toda clase de trabajos para ganarse la vida y pagarse sus estudios, aunque éstos terminan abruptamente al final del primer curso, cuando es "expulsado por inconformista". En 1963 regresa a Grecia, en Atenas hará su primera incursión como director, al comenzar a rodar una película policíaca, Negro y blanco, que abandonará por falta de fondos. Trabajó como crítico de cine para el periódicoizquierdista Dimokratiki Allaghi hasta que la Dictadura de los coroneles lo cerró en 1967. Su segunda obra, también inacabada, la emprendió en 1965: Forminx Story, película sobre el grupo de rock griego del mismo nombre ideada como promoción para la gira que este debería hacer en EEUU. Pero la gira fue cancelada y la financiación nunca llegó. La primera película que terminó es un corto de 23 minutos, titulado Broadcast con el que ganó el premio de la crítica en el Festival de Cine de Tesalónica 1968.


Su primer largometraje es Reconstrucción (1970). Premiada en los festivales de Tesalónica y Hyères, está basada en un hecho real, un crimen perpetrado por una esposa y su amante. A esta le sigue, Días de 36 (1972), película política en la que Angelopoulos muestra un gobierno débil, corrupto e incompetente, que tiene que recurrir al asesinato para solucionar la crisis desatada después que un parlamentario es tomado rehén por un exinformador de la policía. Este filme da comienzo a su trilogía histórica, galardonada internacionalmente que completan El viaje de los comediantes (1975) y Los cazadores (1977).

Después Angelopoulos ha realizado una decena de películas más, todas aplaudidas por la crítica especializada. Sobre todo, dejan huella imborrable La eternidad y un día (1998) y La mirada de Ulises (1995), en mi opinión, incontestable obra maestra del pasado siglo. Actualmente vivía en Atenas, con su esposa y socia, Phoebe y sus tres hijas: Anna, Katerina y Eleni. Inconclusa por tanto, de manera abrupta, queda su última trilogía formada por Eleni (2004) y The Dust of Time (2008), la que pretendía ser despedida de este gran narrador que abandonaba su cámara bajo la quietud, entre el silencio y la desolación, buscando la esencia de las cosas.

1 comentario:

  1. ¿Para cuando nos dejas las "malas" noticias? No se si será casualidad, pero...

    En Grecia las cosas se están poniendo realmente feas, y me temo que accidentes como estos pasan allí cada día. Este hombre no era santo de mi devoción (cinematográficamente hablando) pero es una pena...

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