lunes, 6 de febrero de 2012

El extraño viaje (1964)



Poco sorprendente resulta saber que un film como El extraño viaje (1964) supusiera un rotundo fracaso en su momento. La España de la época, sumida en su autosuficiente "folclorismo" cinematográfico y un sentido del humor muy poco exigente, no estaba preparada para tamaña obra maestra. Llegando a posponerse su estreno durante cinco años, despertó el interés de muchos cineastas y críticos que consiguieron sacarla a la luz como muestra de "cine maldito" (o maldecido) dentro del régimen franquista. Actualmente, se incluye en esos pretenciosos listados de "Las 100 mejores…" referentes al cine cine patrio y eso cambia las cosas. A muchos "pseudo-intelectuales" les resulta gratificante presumir de entendimiento cuando afirman disfrutar títulos como el que nos ocupa. Y por supuesto funciona, porque estamos ante un trabajo inteligente, de complejo trasfondo social, que nos acerca como pocos a la absurda realidad de su época. Esta película nos acercó a un cineasta cuya percepción de la realidad entronca más con Valle Inclán que con el elaborado estilo neorrealista de algunos compañeros (Berlanga, Ferreri, Azcona y demás familia). Aunque todos ellos tengan similar temática, se les puede diferenciar por el trazo de sus historias, y de entre todos ellos, Fernando F. Gómez empleó el más grueso de todos, y por extensión el más impredecible.


Inicien pues este "extraño viaje" a una época nada lejana, cuando en pleno régimen (pretendidamente aperturista) se hablaba de la grandeza de pueblos humildes en los que se daban la mano los grandes valores del ciudadano medio español. Viajen a un lugar concreto, un pueblo en el que la vida transcurre con aparente calma y monotonía, entre el castizo humor de sus habitantes. Donde lo único que altera tan aparente armonía, es la actuación del grupo musical procedente de Madrid que ameniza los fines de semana. En este lugar habita una singular familia, dominada por la seria y rigurosa Doña Ignacia y completada por sus tímidos, casi imbéciles hermanos Paquita y Venancio. Todo muy típico, hasta que Ignacia anhela ver mundo más allá de tan insulsa realidad, pues el fruto de su reprimido pasado será su visceral anhelo de lo que menos le conviene, aquello que terminará empujándola a un oscuro final.


A primera vista resaltan los entresijos de una intriga. Es más, su título inicial era "El crimen de Mazarrón", hasta que se cambió por motivos de censura. Pero la lectura se tornará más compleja a medida que avance la historia. Se nos presentará un relato que se mueve "pendularmente" entre el drama y la comedia, el hiperrealismo y lo absurdo, e incluso desde lo sobrenatural a la verdad más simple y estúpida. Toda una muestra de los efectos de una realidad oculta, la de aquellos que dominan mediante el miedo a quienes sólo conciben la vida como una constante sumisión. Los mismos que marginaron mediante la censura y la propia distribuidora esta joya de nuestro cine, impidiendo que se estrenase y obligándonos a disfrutarla clandestinamente como complemento de un programa doble en un modesto cine de barrio. Impensable para una obra cuya fotografía (casi expresionista), interpretaciones febriles (Jesús Franco y Rafaela Aparicio estan maravillosos) y perfecto engranaje de guión terminan por elevarla de su condición de ácido acercamiento a la sociedad para convertirla en una comedia más cercana a los dictados de los "Estudios Ealing" británicos que a la comedia costumbrista española. Así, podríamos seguir hasta mañana, etiquetando lo inclasificable.

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